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Foto: Museo de cera de Madrid |
Como dice la letra de los campanilleros de la Aurora, es Lucena tierra de velones. Antes de la llegada de la luz eléctrica a Lucena el velón era un elemento imprescindible para el alumbrado de las casas. Se dice que Cervantes escribía con la luz de un velón lucentino. A finales del siglo XIX hay noticias sobre la exportación del velones a lugares como Egipto, Cuba, Bélgica o el norte de África
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